GRACIAS, ALEJANDRO (30 septiembre 2017)

Gracias es la palabra más justa para expresar lo que sale de nosotros ante la experiencia que Alejandro Solalinde compartió con nosotros el pasado sábado. Gracias por tu trabajo solidario con los migrantes de Centro América. Gracias porque has aceptado el riesgo de dar vida, aunque pueda costarte la vida. Gracias por compartir tu vida con nosotros con esta comunidad parroquial de El Salvador. Gracias  por animarnos a ampliar nuestra mirada para ver el dolor del mundo. Gracias por tu sencillez a pesar de tu grandeza. Gracias por poner tu sacerdocio al servicio de los más pobres. Y gracias a Amnistía Internacional que facilitó todo para que pudieras estar entre nosotros.